Descripción General
El término vodun o vudú, está compuesto por dos palabras: Voo que significa introspección y Doo que es lo desconocido y designa a un signo profundo o espíritu divino, es decir, a la fuerza que da forma y sustancia al Universo y de la cuál todo el cosmos está influenciado.
Una especie de fuerza secreta que se manifiesta en todas las cosas, el Vudú se manifiesta en el hombre a través de profundos rituales, ricos de simbolismos esotéricos y de una énfasis estática que permiten al ser humano atravesar el velo de Maya (ilusión que vela la verdad, según la filosofía Hinduista), entrando en contacto directo con la Divinidad, contemplándola y entreviendo el misterio.
Nos encontramos en la República de Benín, patria nativa de esta antigua religión, donde se nos ha permitido asistir a los ritos ancestrales practicados en la religión vudú con motivo del National Voodoo Day, el festival más importante que existe en el mundo, en donde se reúnen practicantes Africanos, Brasileros y Caribeños, junto a una marea de turistas provenientes de todas partes del mundo.
Paso 1: El Templo de la Pitón
El calor y la humedad nos reciben en Ouidah junto con la potencia del sol africano y la lentitud de los personajes bañados por el sol, que al igual que nosotros esperan a que el festival dé comienzo. Vestidos con telas de llamativos colores, envueltos con pieles de animales y decorados con huesos, los participantes invaden el amplio espacio polvoriento en donde tendrán lugar los rituales. Las percusiones golpean ritmos monótonos y obsesivos, los mismos que durante toda la mañana ayudarán a los celebrantes (los Ougan o las Mambo, líderes masculinos o femeninos) a alcanzar el estado de trance, entrando en contacto con la divinidad, el Vudun, y con los Loa o los “misterios de Dios”, o bien con las diferentes entidades espirituales en las que la divinidad suprema se manifiesta. Solamente a los practicantes espiritualmente más fuertes se les permite alcanzar el estado de éxtasis, convirtiéndose en zombi, dejando que su cuerpo abandone una de sus dos almas para dejarse guiar por la divinidad.
La primera parte del ritual tiene lugar en los templos dedicados a Papa legba (el mediador entre el hombre y los Loa) son casas construidas en barro y arcilla dedicadas a la realización de sacrificios animales. Seguimos a la multitud hacia el templo más sugestivo de Ouidah, el Templo del Pitón. La serpiente es la representación sagrada del vudú; sus escamas simbolizan la fuerza mística a través de la cual la divinidad exprime su propia luz realizando eternamente el proceso de creación y la manifestación de la multiplicidad en la materia y en la espiritualidad del cosmos. Es aquí que tiene lugar el sacrificio más importante entre todos los que asistiremos: la sangre de cabra honorará la fuerza espiritual de los cuatro elementos naturales a los que el Vudú da forma y sustancia: aire, agua, tierra y fuego.
Paso 2: El horizonte final
Nos dirigimos hacia la playa; la casa del Vicerè domina la plaza Cha-cha lugar en donde los esclavos eran comprados y marcados con hierro ardiente. Es aquí que en cadena realizaban nueve vueltas alrededor del árbol del olvido para olvidar sus orígenes, recuerdos y raíces. Después eran conducidos a la Casa Oscura en el barrio de Zomai, en donde vivían en la oscuridad durante semanas esperando su partida sin regreso. Una vez que se habituaban a soportar la oscuridad de la bodega, en las noches de marea baja se realizaba el cargamento y los esclavos partían de aquí hacia el Nuevo Continente. El ritmo obsesivo de los tambores, junto al de las olas que golpean sobre la cándida orilla son el eco murmurante de colonias de esclavos que se embarcaban en estas costas; una atmósfera antigua nos conquista, intentamos confundirnos con esta, y retener sus esencia melancólica y profunda para cuando regresemos al Viejo Continente. Saciamos nuestra sed con un suculento coco cortado y servido con un machete, mientras asistimos a las carreras de caballo que se realizan sobre la playa una parte integrante de los rituales del National Voodoo Festival.
Paso 3: Sogbadji
Los sacrificios y la música, junto con el ritual del trance continúan, acompañan a los rezos compuestos por cantos ancestrales de orígenes remotos que funden sus raíces en tradiciones animistas en las que se inspira el vudú.
La danza, los sonidos y la atmósfera nos encantan; el alcohol, que se vende sobretodo para los turistas, unido a un sol enceguecedor, hacen su parte para transportarnos en una condición psicológica de carácter alucinógeno, permitiéndonos sentirnos algo más que espectadores, compartiendo aquella sensación de comunión con el creador del cosmos: la base de la religión Vudú.
El ritual se concluye visitando Sogbadji, la residencia oficial del representante de la Iglesia Vuduista, Daagbo Hounon, que con la bufanda blanca y negra y su sombrero cónico de ceremonia ofrece comida y bebida a los participantes del festival.
By Sara Argentesi