Descripción general
Visitar la ciudad de Antequera, precioso tesoro de Andalucía, representó para el escritor estadounidense Irving Washington “un viaje de 5000 años a través del tiempo”, desde la edad de bronce al florecimiento de las primeras poblaciones nativas de la península ibérica.
Con máquina fotográfica y objetivos en mano, abordamos un camino que nos conducirá a más de 100.000 años en el tiempo, a una época remota cuando los desplazamientos de las placas tectónicas modificaban continuamente el aspecto de la corteza terrestre en forma violenta en todo el planeta.
Nos encontramos en el Parque natural El Torcal, a pocos kilómetros de Antequera, donde esperamos mostrarles con nuestros lentes ávidos de objetivos uno de los paisajes más fascinantes y evocativos del mundo, donde las secuencias de las cuatro eras kársticas ha erosionado paulatinamente las rocas que emergen de las profundidades de los abismos durante la orogénesis alpina.
Paso 1: El Tornillo
Apenas comenzamos a recorrer la ruta que nos conduce al centro de visitantes del Torcal, se observan las primeras formaciones rocosas de rara apariencia que se transforman en capullo de follajes de arbustos y matorrales que cubren la Sierra de la Subbética. Algunos de los extraños entornos de la roca llaman la atención estimulando nuestra fantasía, asociándola con los detalles cotidianos. Enormes columnas y capiteles diseñados por un caprichoso artista aparecen al lado de hongos gigantes y grandes capuchones, alternándose en desfiladeros profundos y en orden laberíntico.
El Tornillo del Torcal es nuestro primer objetivo fotográfico. La erosión marina durante el período jurásico junto a la acción del hielo y del viento ha esculpido la roca hasta moldearla como un tornillo, atravesado en su entorno por roscas que se rastrean.
Subiendo al Torcal Alto el paisaje kárstico se asoma con todo su esplendor y majestuosidad, nos sentimos catapultados por otro mundo, sometidos por leyes físicas diferentes, donde la lucha por la supervivencia combativa es más dura y arrogante que en otro lugar. El blanco y el gris de la roca son los colores que predominan en nuestras tomas, en claro contraste con el azul vivaz del cielo.
Paso 2: El Camel
Recorremos la Ruta Verde, que desde su entrada en el parque se eleva durante 40 – 60 minutos a 1400 metros de altura, zona ideal para observar la vegetación, las formaciones rocosas y la fauna. 11 especies de reptiles, 22 de mamíferos y por lo menos 82 aves forman un Paraje Natural, que es protegido por su biodiversidad e importancia.
En el punto donde el sendero verde se tropieza con la Ruta Amarilla, la formación Kárstica que la circunda se asemeja a un camello, el cual parece indicar el camino. Siguiendo esta travesía amarilla que se extiende por 3 kilómetros, continuamos la exploración fotográfica del Torcal tratando de capturar en nuestras tomas la atmósfera hipnótica de los confines del tiempo, resaltando los diseños increíbles de las siluetas rocosas, obras de arte de este “museo de la escultura” a cielo abierto.
Paso 3: Macro
Intentando inmortalizar figuras fantasiosas y paisajes, logramos fotografiar la cabra montés; el zorro rojo que habíamos encontrado muchas veces en el camino requiere de grandes esfuerzos para rastrear sus huellas antes de poder conseguir una magnifica toma, pero obviamente el esfuerzo empleado vale la pena. Cautivados por las potencialidades que el ambiente pone a nuestra disposición, musgos, líquenes, rosas silvestres y peonias se convierten en blancos de primer plano de nuestras tomas macro. Las aves de rapiña, adaptadas a construir nidos aprovechando las innumerables grietas rocosas del Torcal, vuelan alto, por encima de nosotros. Algunas de ellas son especies endémicas; el buitre, el búho real, la lechuza y la abubilla son las más representativas del Torcal.
Damos una ojeada a las tomas que hemos realizado y satisfechos de los resultados obtenidos planificamos la próxima exploración fotográfica, la cual nos llevará a la Laguna de Fuente de Piedra, a pocos kilómetros del Torcal de Antequera. En este privilegiado lugar, escogido por los flamencos rojos para reproducirse, tendremos la posibilidad de fotografiarlos y mirar al mismo tiempo algunas de las más de 150 especies de aves que viven en los alrededores de la laguna.
Por Sara Argentesi